Historias del otro lado de la conciencia.

Historias del otro lado del pensamiento; Relatos de un mundo insólito para el cuál, se debe poseer el don de la segunda visión. Una visión más allá de la realidad. Sígueme y recorre conmigo ese "otro lado" misterioso que nos aterra y atenaza hasta los límites de lo imposible.


domingo, 3 de septiembre de 2017

Lucille


                                                                          9
                 
                                  Alguien que te acecha

Las calles son como el escenario de un juego virtual.Todas parecen iguales.Serpentean, giran,dibujan almas en pena que caminan en la penumbra.Son figuras de carne y sangre, listas para ser devoradas; listas para ser cazadas. Caminan, ríen, se besan, beben hasta que quedan inconscientes.No es el tipo de gente que Lucy desea hincar el diente pero siente una irremediable atracción.Sus cuerpos son transparentes para ella.Ve la sinuosa forma de sus venas, que circula constantemente a través de los órganos.El corazón bombea, escucha el fluír del líquido por las arterias.
Necesita dejar de sentirlo...
Necesita parar...
El mundo gira a su alrededor.Se detiene en una esquina, se limpia la boca y recuerda el sabroso tentempié que ha probado en el club Akasha, hace tan solo unos minutos. Cuánto le costó retener a ese tipo...¡cómo luchó!
Pero...¡un momento!
Su mente hace un repentino viaje astral, para ver el lugar donde se encuentra ese tio que le había llamado la atención en el club. El chaval de cabello rizado y ojos azules.Le está sintiendo cerca.Huele su esencia.Pero él está lejos.Está entrando en un portal con rejas de hierro.Le vé girar la llave y entrar dentro sin tiempo de encender la luz, pues otro tipo, desde atrás, le ha agarrado por el cuello.Alguien alto y fuerte, con el tatuaje de un dragón en el brazo.
−¡Detente!
La voz potente del extraño de piel blanquecina la sorprende de nuevo.
−¿Me has seguido? ¿Quién eres tú?


−Tranquila...preciosa−le responde el joven, con actitud chulesca−soy tu salvador...tu única esperanza en ésta vida a la que estás despertando.
−¿Vida? ¿qué clase de vida es ésta? ¿me has mirado bien? Soy...patética.
−Eres una diosa. Mi diosa nocturna y bella.Yo te he creado.Soy tu padre inmortal.
La confusión bloquea a Lucy.Por un leve milisegundo cree estar sumida en un profundo sueño del que no consigue despertar.Qué ilusa.Todo es real.Solo que se niega a verlo.
−Yo te he despertado−insiste el joven−yo te he devuelto a la vida. Apenas te quedaba un hálito cuando te encontré. Estabas muriendo y yo te dí la oportunidad de volver y quizá...de poder vengarte de los que te hicieron ésto.
−Tengo que irme...
−¿A dónde quieres ir? Aaaah!, siii nena. Es ese tio...el del bar.Oh, ya te entiendo. Yo también lo percibo. Le acecha la muerte.Pero él se lo ha buscado...querida. No sufras por él. Es peligroso para nosotros. Hace preguntas indiscretas y muchos de nosotros ya lo saben. Ha interrogado a tus seres queridos, a tu hermana también. Lo he visto en acción. Es un agente de policia. Trabaja de paisano. Así puede adentrarse en sitios que no le convienen. Pero...¿por qué quieres salvarlo tú?
Lucy no sabe qué responder.No sabe por qué hace las cosas que hace.
−Si quieres...puedo salvarle.Soy más rápido que tú. Cien mil veces más rápido.Solo pídemelo, y lo haré. Pero debes darme algo a cambio.
−Has dicho que eres mi salvador...mi creador. Que eres quien me ha dado ésta vida y que eres más rápido...más fuerte.Asi que dime...,¿qué puedo darte yo, que pueda servirte?
El vampiro sonríe.La mira un segundo y dice:
−Tu lealtad.
−Lo siento, pero no soy de nadie y mi lealtad no es gratis.
−¿quién ha dicho que sea gratis?−se mofa el extraño−nada es gratis.Lo se bien, muchacha.
−Quiero decir que no voy a darte mi lealtad por nada. No te necesito.
Asombrado por la lucidez de Lucy y por su innegable valor, el extraño se aparta un lado haciendole una reverencia y sonriendo con  ironía.
Lucy salta por encima de los tejados, ágil como un gato.Está siguiendo la señal de su radar de vampiro. Escucha los gritos. Escucha el forcejéo. No hay tiempo. Quedan unas cuantas manzanas para llegar, pero ha dejado de oír los gritos.
El portal está abierto. Los cristales rotos salpican el suelo de la entrada y algunos se han clavado en los pies de Lucy, al pasar descalza, pero no siente dolor alguno.
Hay un cuerpo en el suelo, junto al ascensor. Hay sangre por todas partes. Se acerca, le da la vuelta y comprueba su estado. Está vivo.Puede notar el latido de su corazón, pero muy débil.
Decidida a no dejarlo morír, Lucy lo arrastra un poco más adentro del largo portal. Justo tras las escaleras. Le echa los rizos por encima de la frente. Se queda un instante mirandole a la cara. Tiene los ojos cerrados. No está consciente.Pero tampoco tiene graves heridas. Tan solo unas pocas magulladuras y la marca amoratada en su yugular de una cuerda que hubiera sido apretada con la intención de axfisiarle. Sin embargo, él luchó, se defendió. La sangre que manchaba su chaqueta y el suelo no era suya.Era del otro...,del atacante.

Lucy deja al policia tumbado en el suelo. Toca la alarma de incendios y sale de allí como un fantasma. Lucy no deja huellas. Nadie sabrá que ha estado ahí.

lunes, 31 de julio de 2017

Lucille

                                                                            8



                                 

Palpitaciones


Lucy ha llegado hasta el enorme portón de ese club tan particular. Ha llegado andando, pero sus pies no se resienten de la larga caminata, a pesar de ir con taconazos.
Sigue viéndolo todo rojo. Más rojo que la sangre, pero no todo es real.Es algo que solo ve a través de sus nuevos ojos, aunque presiente que tiene mucho que ver con lo que le pasó hace unas noches.
Sin pensarlo dos veces , Lucy pone un pie en el escalón que sube a la entrada.El segurata la mira con fijeza.Está serio, con cara de pocos amigos. Antes de que Lucy apareciera, él había echado a otras dos chicas y sus formas eran ilógicas.Demasiado violento. Como creyéndose con autoridad para tratar a la gente a su antojo.
Sin embargo, el grandote y rudo guardia de seguridad, miró para otro lado cuando ella entró.En realidad...le estaba mirando el trasero.
Lucy se ha vestido sexy, tal y como planeó antes de irse a dormir. Nota que su carácter está cambiando.Se vuelve dura,seductora,cañera,segura de sí mísma,como nunca lo había sido.Es la hora de sacar a los ratones de sus madrigueras.
Un rápido vístazo es suficiente para saber a qué atenerse. Un amplio salón de estilo gótico, con muebles y alfombras de terciopelo rojo.Lámparas de araña y guapas bailarinas que muestran sus encantos a los clientes que entran y salen a cada momento. Lucy piensa que debe ser porque es temprano, ya que es un local no apto para menores y abre sus puertas después de la medianoche.
¿Qué hacer? ¿Marcharse? O esperar a que empiece la verdadera fiesta?
La segunda opción parece ser apetecible, pero, de repente, no se siente segura.Alguien la está observando.Ese tio de la barra no aparta la mirada de ella.Está sentado.Parece alto y tiene el pelo rizado.No está nada mal...
Lucy es el tipo de chica enamoradiza que pierde la cabeza por el típico chico guapo, pero su carácter y gustos han cambiado y ese tio no es el típico chico guapo al que está acostumbrada.Tiene algo especial que la desconcentra de su acometido principal. Se obliga a apartar la vista pero él se acerca con descaro, la mira desafiante y ella siente un estremecimiento repentino.
−¿Encuentras lo que buscas?−dice él.
−No busco compañía
Lucy trata de dejarle claro que no busca enrollarse; pues eso es lo que parecen querer casi todos.A pesar de su indumentaria provocativa, una chica no tiene por qué estar pidiendo guerra.Puede que solo estén mostrando su personalidad y sus gustos, pero de ningún modo quieren que se las aborde como a la carnaza. Te juzgan por ser mujer y si vas sola por ahí es aún peor.Pero Lucy no está dispuesta a tolerarlo.Desea deshacerse de ese tipo cuanto antes. Su objetivo se halla al final de la barra. Alguien a quien recuerda y no sabe de qué.El encargado del club: Un hombre de unos treinta años, alto, musculoso, con la cabeza rapada y los ojos más negros que ha visto nunca.
Se sienta al final de la barra y espera pacientemente a que él termine de discutir...lo que está discutiendo por teléfono a grito pelado.Mientras tanto, ve al segurata entrar echo una furia e ir directo hacia el tio del pelo rizado. Le está empujando.Le obliga a salir del local.
Lucy se siente furiosa.No conoce a ese chaval, pero le fastidia ver cómo le trata ese asqueroso y excesivamente musculado segurata. Quizá tenga que buscarlo más adelante y sacarle las entrañas del cuerpo. Quizá...si tiene tiempo.
De pronto siente un golpe en la barra, justo frente a ella. Los rudos brazos del encargado están posados en cruz en una postura cómoda y desenfadada.Pone pose de creerse muy importante.La mira de arriba a abajo con lujuria. ¿Qué le pasa a los hombres?
Lucy intenta calmar su rabia, la cuál no deja de aumentar.Tiene que centrarse en lo que quiere.Vuelve a mirarlo. Tiene barba de una semana y aunque no le desagrada , ve que no le sienta nada bien. Prefiere la barbita de tres dias; rubia, limpia y cuidada del tipo del pelo rizado.
“Oh..Lucy...quítalo de tu cabeza...ya!
Sigue mirando al dueño del club con interés.No habla. Solo observa. Se fija en que tiene un ojo azul y el otro grís. Un curioso defecto.Y entonces...un flah back violento se adueña de ella: Está bailando sola. Nota el mareo típico de esas dos copas de más, que se te suben demasiado rápido, cuando no estás acostumbrada a beber.Sin embargo,el chico que la acompaña y la mira desde la barra acaba de pedir un par de copas más. Se acerca, le da una y la besa en la boca.
−Bebe, cielo.Te sentará bien.
Pero Lucy se tambalea.Vé doble.Qué raro.Apenas ha tomado dos copas.
El dueño del club, que no deja de mirarla desde la barra se parece mucho a ese tipo calvo...
Y entonces...se desvanece en los brazos de su acompañante.Todo le da vueltas.Va a perder el conocimiento.
Despierta. Vuelve a la realidad.
Una voz lejana la alienta a despertar.
−¿Estás bien?
Lucy no sabe qué contestar.Está mareada y desorientada.Una sombra se antepone entre el encargado del bar y de Lucy. Su cara le resulta familiar.Se parece al chico al que vio dos minutos antes de morir. El chico que saltaba como si no hubiera gravedad.El chico que le había hablado antes de cerrar los ojos al mundo mortal.
−Hola preciosa...
Esa voz era inconfundible.No le quedaba duda.Era él...era ese chico misterioso.
−¿Tu?...tu estabas allí...en el descampado.
−Tus nuevos sentidos te sirven bien, pequeña. Siento no haberme presentado antes.Hay tantas cosas que debes saber...que debo explicarte...pero ellos no me dejaron hacerlo.
−¿Ellos? ¿Quiénes son ellos?
No hubo respuesta.
−Debes venir conmigo ahora.Aquí no puedo protegerte. Si ellos te reconocen como lo que eres,estarás condenada. ¡Los dos lo estaremos!
Lucy retrocede.No sabe qué hacer.Qué creer. Sus planes se vienen abajo.Todo es tan surrealista que desconfía de todo y de todos.Tiene que escapar.
−¡Déjame en paz!
Los gritos resuenan en el local, por encima de la música.El guardia de seguridad acude a su llamada.De repente aparece un segundo guardia.Ambos son como dos armarios roperos. Agarran al muchacho por los brazos y lo “acompañan” a la calle.
Un tipo se acerca a Lucy. Está borracho.Se arrima demasiado pero Lucy está nerviosa y los nervios le dan hambre.
−¿Estás sola? ¿Quieres pasar un buen rato?
−De acuerdo.¿Te apetece que pasemos al reservado?
−¡Oh...siii!− se emociona él. No tiene idea de lo que le espera, en la penumbra de ese cuarto,con un sofá rojo...por supuesto. Como todo lo que rodea a ese extraño club.

Lucy sube detrás de él.Está segura de que ha estado allí muchas veces y conoce bien esos cuartos oscuros e íntimos. Lo lleva escrito en su cara de pervertido.Sabe que va a intentar meterla en el más alejado de todos ellos. Al fondo del pasillo rojo, donde suele llevar a las jovencitas drogadas, que no saben ni donde están. Pobre tonto... ella ya lo sabe. Le lee el pensamiento. Sabe lo que quiere hacerle.Lo tiene en cuenta. Le deja subir primero.Antes de seguirle, Lucy se asegura de que nadie la ha visto. Todo está controlado.